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El empleo de cables coaxiales de baja calidad en ICT que vulneran la normativa: una práctica cada vez más extendida que pone en peligro la seguridad y calidad

1. Contexto Sectorial

Existen dos maneras fundamentales de garantizar la seguridad y la calidad de los proyectos de instalación de ICT: asegurarse de utilizar los procedimientos adecuados y, sobre todo, la selección y uso de materiales que cumplan con todas las certificaciones vigentes, garantizando su buen funcionamiento y comportamiento ante incidencias a lo largo de su vida útil. Con el objetivo de asegurar que los distintos elementos y materiales empleados en una construcción serán capaces de operar al máximo de sus capacidades, evitando mayores problemas de seguridad ante posibles eventualidades, a lo largo de los últimos años ha tenido lugar un avance continuo en los requisitos necesarios para obtener dichas certificaciones.

La importancia de la certificación de los materiales en las infraestructuras críticas

Por ello, resulta lógico que aquellas instalaciones cuyo buen funcionamiento resulte crítico para el devenir de la sociedad deban prestar una mayor atención a estas certificaciones y garantías de seguridad.

En concreto, el sector de las ICTs, (Infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones), se ejecutan bajo el marco presentado por las disposiciones del Real Decreto 346/2011 y la Orden ITC/1146/2011. Cualquier fallo en estas infraestructuras puede provocar desde grandes caídas de los sistemas de telecomunicaciones, a fallos críticos que afecten al desempeño de todos nuestros sistemas de comunicaciones.

Esta reglamentación dicta de forma clara qué requisitos técnicos han de cumplir todos los materiales que se instalan; para dotar a los edificios de todo lo necesario para que el usuario final disfrute de un acceso a los servicios de comunicación con las máximas garantías de seguridad, calidad y variedad de tecnologías.

La actual crisis y sus consecuencias en el empleo de materiales de baja calidad

Uno de los elementos más susceptibles de sufrir incidencias es el cableado. El mercado ofrece gamas de productos que publicitan de forma incorrecta su idoneidad para instalarse en ICT, y también se ha detectado situaciones en las que el tipo de cable a desplegar se elige con laxitud, sin tener en cuenta el cumplimiento de normativa en aspectos clave como la protección contra el fuego, la durabilidad del material, la conectividad, la velocidad de las comunicaciones, etc.

En un contexto como el actual, donde coyunturas como la crisis de suministro, el incremento del precio de las materias primas y la inflación afectan con especial severidad al sector de la construcción: se sucede un aumento de casos en los que se eligen materiales de menor calidad y/o no certificados, con el objetivo de reducir sus costes como método para evitar pérdidas económicas o, directamente, cancelaciones de proyectos.

Sin embargo, esta compra a precios más bajos comporta una peor calidad, algo que vulnera no solo el cumplimiento de las calidades iniciales sino también el de la propia normativa legal. Y en esta praxis cada vez más habitual, el cableado brilla con especial intensidad, siendo primera causa de incumplimiento ICT.

Principales casos de cableado no válido para ICT:

CABLES con protección contra el fuego categoría inferior a Dca s2, d2, a2 (Anexo Orden ECE/983/2019).

CABLE COAXIAL (Apartado 5 del ANEXO I, Real Decreto 346/2011)

  • Conductor central distinto a cobre.
  • Sin pantalla con cinta metalizada y trenzada de cobre o aluminio.
  • Sin cumplir normativa EN 50117-2-4.
  • Sin cumplir atenuaciones mínimas.

CABLE PARES TRENZADOS (UTP) (Apartado 5 del ANEXO II, Real Decreto 346/2011)

  • Con material distinto a cobre.
  • Clase inferior a E.
  • Sin cumplir normativa EN 50288-6-1.

CABLE FIBRA ÓPTICA (Apartado 5 del ANEXO II, Real Decreto 346/2011)

  • Diferentes a normativa G.657, categoría A2 o B3.
  • No cumplen el código de colores.
  • Tracción inferior a 1000 N para multifibra y acometidas exteriores y 450 N para acometidas interiores.

MULTIPLEXOR PASIVO y/o LATIGUILLO

  • No cumplen categoría 6 (Artículo 2, apartado 2.b) Orden ECE/983/2019.

CANALIZACIONES (Corrección de errores del Real Decreto 346/2011 BOE martes 18 de octubre 2011)

  • Resistencias a la compresión para montaje enterrado menor de 450 N.
  • En montaje superficial se utilizan canalizaciones propagadores de la llama.

REGISTROS (Apartado 6.7 del Anexo III, Real Decreto 346/2011)

  • Registros de terminación de red que no cumplen normativa UNE EN 62208.

2. Problemáticas potenciales y normativa vigente

Por su función e idiosincrasia propia, un cableado que no cumpla con las certificaciones de seguridad necesarias para ser empleado en ICT puede ocasionar problemas, que van desde empeorar la calidad de los servicios prestados por las mismas, a accidentes que puedan tener graves consecuencias.

CPR y accidentes

Sobre los accidentes, el incumplimiento del Reglamento de productos para la construcción (CPR, Construction Products Regulation), compromete la seguridad en términos de toxicidad del humo (emisión de humos opacos y acidez) y caída de partículas inflamadas que pueden contribuir a la propagación de fuegos ya existentes, así como a generar nuevos incendios.

Apantallamiento

En lo referente a la calidad del servicio; el incumplimiento de alguno de los 4 niveles de apantallamiento (clase A+, clase A, clase B y clase C) propuestos en la norma UNEEN50117-9-2, se traduce en un servicio deficiente (cortes intermitentes, ausencia de canales concretos e incluso el cese permanente del servicio) en la recepción de televisión.

Atenuaciones

Por último, el no utilizar cobre como conductor interno afecta a la atenuación, es decir, origina una pérdida de potencia (reducción de la amplitud de la señal) de la señal a lo largo de la infraestructura.

En estos casos, la trampa se realiza a la hora de precisar los datos de atenuación de un cable en frecuencia. Aunque exista cierta tolerancia, hay disparidad de criterios según los distintos fabricantes. Mientras que algunos fabricantes optan por presentar en su documentación los valores más optimistas (atenuaciones inferiores a las reales) a riesgo de que su cable no esté a la altura una vez instalado y genere pérdidas de potencia superiores a las esperada; existen fabricantes más responsables que apuestan por presentar los valores más pesimistas, y garantizar que el comportamiento real de su cable siempre va a ser mejor del esperado, para asegurar que el instalador no tenga problemas en la infraestructura una vez instalado el cable.

Incumplimiento de valores presentados en la documentación técnica

Resulta necesario conocer que existen cables en el mercado en los que se indica que tienen una lámina de cobre cuando realmente no es así. Una de las prácticas más habituales se basa en presentar un cable cuya documentación técnica indica que tiene lámina de cobre, pero que, sin embargo, está conformado por aluminio al que se le ha añadido un pigmento con color naranja, simulando a la vista un efecto cobre que desaparece al aplicar calor.

Por otra parte, se han detectado casos en los que, mientras que la documentación técnica indica conformidad con una clase de apantallamiento, tras una serie de pruebas se demuestra que esto no es real, presentando la lámina invertida, lo que degrada el efecto protector de la misma.

3. Recomendaciones y buenas prácticas

Cabe resaltar las prestaciones del cobre como el conductor con mejor respuesta para la construcción de cables coaxiales. Por ello, su uso (obligatorio en el conductor interno) también en láminas y malla garantiza el mejor comportamiento posible del cable.

Sin embargo, su elevado precio, en máximos históricos desde hace más de una década, lo convierte en el principal punto a atacar por aquellos fabricantes que busquen mejorar su margen operativo, ofrececiendo un producto de menor calidad y seguridad, pero también de precio más reducido.

Los estándares de calidad, generalmente internacionales,  crean  un  escenario  sólido  y  confiable  sobre  el que desarrollar un proyecto de cableado para ICT seguro y de calidad. Por ello, la única manera de llevar a cabo dichos proyectos es basarse en las normas vigentes y tener las mejores prácticas en la elección, manipulación, instalación y almacenamiento de los cables coaxiales para evitar vicisitudes que den lugar a errores, accidentes o problemas de calidad.

4. Conclusiones

Aunque la actual situación atenaza la rentabilidad del sector de la construcción, la importancia que éste tiene para el común de la sociedad ha de ser motivo suficiente para que las empresas sean responsables en la elección de productos que cumplan con las normativas y certificaciones vigentes en sus proyectos ICT.

El peligro de emplear materiales de dudosa procedencia y calidad no solo se traduce en la cuantía de las multas que puedan asignar los distintos organismos y administraciones encargados de la supervisión del sector, sino en un detrimento de la imagen y reputación de una empresa que, además, pudiera verse implicada en situaciones de accidentes y fallos de seguridad con potenciales consecuencias fatales, derivados de una elección descuidada de los materiales empleados en la ICT.

Un factor muy reseñable, por otra parte, es reconocer que la normativa ICT en España es un hito sectorial relevante. Muy pocos países del mundo han logrado asegurar mediante legislación la calidad de los servicios de  comunicaciones  de  edificios  y  hogares.

Se ha logrado con la implicación de todos los actores relevantes de nuestro sector, mediante la creación de normas en continua actualización, monitorizadas por comités técnicos que hacen posible incluso que empresas del sector participen en su revisión. Una actualización que queda  manifiesta  cuando  tenemos  en cuenta que la vida útil de estas normas suele situarse entre los tres y los cinco años.

Por tanto, se hace un llamamiento desde los colectivos reguladores del sector ICT a los profesionales encargados del desarrollo de las instalaciones a cumplir normativa vigente en el desarrollo de los proyectos ICT, con materiales certificados y que cumplen los requisitos de la legislación.

Se aconseja acudir siempre a fabricantes de confianza, con una trayectoria que atestigüe que sus productos y soluciones siempre cumplen la normativa y certificaciones vigentes y están, por lo tanto, diseñados y fabricados para ofrecer la máxima calidad y seguridad.

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